Total de visualitzacions de pàgina:

divendres, 8 de gener de 2010

Las nuevas poblaciones urbanas: migraciones y nuevas identidades culturales


La ciudad es el espacio prodigioso donde todos y todo puede ser visible e invisible a la vez, es el monstruo que nunca duerme, el tiempo dónde el día puede parecer noche y la noche puede parecer día.
Toda ciudad es un conjunto alterable de construcciones tangibles e intangibles donde sólo hay una cosa inmutable: el cambio. Los cambios sociales y culturales que nos toca ahora vivir en las ciudades, quizás precisamente porque nos tocan muy de cerca y en primera persona, nos parecen tan radicales que a menudo cuando pensamos en la pluriculturalitat lo hacemos como si se tratara de algo nuevo. Pero no hace falta pensar mucho para darnos cuenta que nuestra sociedad contemporánea, como toda sociedad compleja, incorpora internamente una realidad multicultural. Sin ir muy lejos, en casa de cada cual podemos constatar como las transformaciones a qué ha sido sometido el entramado de lazos de alianza, de filiación y consanguinidad que todavía denominamos familia, son dignas de ser consideradas como un elemento en el proceso de cambio social. Pese a las nuevas concepciones del parentesco, la familia sigue jugando un papel importante en la organización económica, política, religiosa y social de nuestras comunidades urbanas. Convendremos, pues, que las nuevas familias no se pueden ignorar a la hora de abordar el fenómeno de la multiculturalitat.
En consecuencia es necesario observar y entender por qué es cada vez más frecuente ver comportamientos tan diferentes en un mismo grupo residencial. A menudo en un mismo hogar hay más de un televisor, y más de un aparato de música. El ocio doméstico se ha diversificado según la edad de quien lo practica. La individualización del consumo cultural ha generado una industria específica que maneja grandes capitales e inversiones.
Cuan lejos estamos ya de aquel control estricto de los miembros de más edad de la familia, que imponían su criterio y hábitos a los más jóvenes. La liberalidad actual en el seno de la familia ha comportado la mezcla de hábitos sociales y culturales muy diferentes en los hogares, pero suelen convivir prácticas de uso del tiempo muy diversas. Incluso en la familia más clásica que todavía comparte una misma vivienda, los adolescentes campan hasta la madrugada y siempre hay alguna cama caliente en casa. Los hábitos de convivencia de los niños, de los adultos y de los viejos son lo suficiente diversos, sin que haga falta mencionar aquí los modelos más atrevidos de familia en los cuales la casuística logra los límites más vertiginosos de la creatividad relacional.
Con todo se construye una nueva percepción de la identidad colectiva, de un "nosotros" que cambia de forma implacable, que se aleja cada vez más del "nosotros" mitificado de generaciones pasadas. Así pues, nos debemos preguntar: cuales son las nuevas identidades en qué deberemos encontrar el "nosotros" del futuro más inmediato? Cuántos sentimientos de pertenencia caben en una sociedad que no ha admitido nunca identidades comunes sino colectivas? Por si fuera poco, la sutil versatilidad con qué se concibe hoy el estatus social hace pensar en la lógica borrosa de la consideración de clase, cuando lo que importa más son los usos sociales emparejados a un nivel elevado de prácticas culturales que no al nivel más o menos elevado del poder adquisitivo de los individuos. Si nunca habría sido bien visto ser pobre, nunca como hoy no ha sido tan mal visto no ser un triunfador.
Hablar hoy de diferencias internas en nuestra sociedad es todavía, y por mucho tiempo, hablar de diferencias de género. Los cambios en las relaciones de género son unos de los que originan la visibilització de los conflictos de inadaptació masculina al cambio de la forma más contundente. La denominada violencia doméstica empieza a salir del entierro de siempre por ocupar un lugar preeminent en la conciencia colectiva. He aquí que formas diferentes de vivir se encuentran en un mismo espacio y contexto cultural. Estas formas de vivir y entender la relación social cohabitan en nuestra sociedad sin necesidad de tener en consideración la incorporación de otras culturas "ajenas". La sociedad contemporánea es compleja y multicultural en sí misma y está sometida a un cambio constante, por lo cual es también capaz de desarrollar un alto grado de permeabilidad. Las formas de vida urbanas se construyen en el día a día y desde una perspectiva calidoscòpica según sus protagonistas, esto es su categoría de género, estatus o edad, entre otros factores.
El fenómeno de la inmigración no es nuevo en nuestro entorno, de hecho no es nuevo casi en ninguna parte a estas alturas y con tanto tiempo que hace que el mundo es mundo. La variabilidad con respecto a la intensidad, cantidad o frecuencia de las oleadas migratorias hace percibir de forma diferente este fenómeno, según si éste se concentra más o menos en un espacio y tiempos determinados. El proceso de adaptación de los inmigrados recientes suele empezar en el mismo momento de poner los pies en tierra nueva, pese a lo que, malintencionadamente, se pueda decir. Quien llega quiere lograr el éxito, y lo mejor para conseguirlo es parecerse a quienes ya lo disfrutan.
Para ver la utilidad de ese parecido es muy ilustrativa una anécdota que explicaba Guillem d’ Efach en su libro de memorias. Guillem d’Efach era un cantante mallorquín de la Nova Cançó, de madre africana, un catalano-hablante a quien a menudo la gente se dirigía en castellano. Entrando en un bar pidió un cortado al camarero y este, al servirlo, le dijo:
-"Hermano: si no hubierais hablado mallorquín habría jurado que erais negro!".
Parece claro que un afro-americano del Bronx no lo tendría tan fácil para parecer "uno de los nuestros" hablando inglés en un bar de Manhatan, mientras que cualquier inmigrado que hable catalán lo tiene mejor por ser admitido en una sociedad como la catalana que tiene en su lengua minimizada una señal de identidad muy apreciada. La antigua frase "no hay más fanático que el converso" se carga de todo su sentido al constatar que muchos conflictos entre "nuevos autóctonos" e inmigrados recientes no son más que conflictos de intereses en la obtención de recursos escasos en tiempos de crisis. Parecerse a quien disfruta del éxito social suele querer decir parecerse a quienes mandan y pasar desapercibido entre los parecidos que se afanan por parecer triunfadores a codazos si es necesario.
Pero a quien se parecen quienes mandan? Cómo son y qué suelen hacer los autóctonos que gozan de las ventajas del bienestar?
Llegados en este punto la cosa se complica, puesto que la diversidad en las maneras de hacer y sentir en la sociedad urbana es inmensa y los modelos son, como mínimo, dudosos. Conceptos como por ejemplo integración, asimilación o mestizaje aparecen borrosos y difíciles de sostener. Las obligaciones “identitarias” de los recién llegados suelen concretarse en respetar el ordenamiento jurídico vigente, en el cumplimiento de los deberes sociales y en respetar y atenerse a las "costumbres" de la sociedad de acogida. Hasta ha habido alguna administración que ha intentado influir en las formas de vestir y en los hábitos de higiene de los inmigrados, pese a que pocos, excepto alguna peculiar autoridad constitucional del pasado, se atreverían a concretar cómo visten y cómo y cada cuando se lavan los autóctonos.
No hay nada peor que ignorar el problema. Es necesario hacer visibles los conflictos sociales y culturales si los queremos abordar críticamente. Los complejos mecanismos que actúan en la pacificación de la vida en sociedad son de difícil análisis, pero actúan, y por lo tanto hace falta conocerlos.
Para que exista la posibilidad que dos comunidades que cohabitan un mismo espacio puedan convivir, lo primero que deben hacer es conocerse. El conocimiento mutuo es el primer paso para la convivencia y comporta a menudo la derrota de los prejuicios. Pero ver al otro tal y como es, desposeyendo su imagen de estereotipos y estigmas no significa su aceptación. Cuando hablo de hacer aflorar y hacer visibles los conflictos estoy hablando sólo de afrontar el problema, mientras que su solución pasaría por el diálogo entre las culturas. Encontrar los rasgos de parecido de unos y otros, reconocer la diferencia como un valor añadido de pluralidad, son ideas fuerza que demasiado a menudo parecen una utopía. Hará falta, pues, reivindicar estas terceras vías como capaces de resolver los conflictos a fuerza de imaginación y perseverancia. La corporalidad, el hecho de encontrarse, de celebrar todos juntos, devienen en estos casos instrumentos que pueden ser eficaces para la convivencia entre diferentes que se asemejan en aquello que tienen de esencial: su humanidad.
Los eventos culturales, la cultura en vivo, y sobretodo la fiesta, son entonces buenos instrumentos para la cohesión social de los diferentes, un tiempo sagrado dónde la communitas se hace perceptible, un espacio liminar dónde están permitidas todas las expresiones de los márgenes y dónde la gente marginal tiene un papel en la sociedad aparente que se recrea. La cultura en vivo es participación, representa la sociedad que la celebra, activa sus dinámicas, pone en cuestión sus normas, pone en evidencia sus conflictos y sus contradicciones. No hay fiesta sin transgresión de cualquier orden, comporta en sí misma un grado de disidencia y, por lo tanto, constituye un ejercicio espontáneo de libertad individual y colectiva.
Siempre me ha gustado pensar que una fiesta es fiesta cuando la gente se la hace suya y la celebra. Siempre he creído que una fiesta es más fiesta cuanto menos se puede controlar desde el poder, quizás por esto a menudo he abordado la gestión de la cultura desde una perspectiva comunitaria, generando procesos, echando la piedra y escondiendo la mano, hablando siempre en primera persona del plural, dejando que al fin y al cabo todo se asemeje cuanto más mejor a una obra colectiva en la que los protagonismos son mínimos y siempre compartidos.
En tiempo de fiesta se desdibujan las categorías, y eso permite una relación más humana, lo cual facilita un espacio de pacificación entre smejantes y, por lo tanto, un buen momento para abordar la pacificación de conflictos, o como mínimo facilita la tolerancia. El tiempo de fiesta ha sido a menudo tiempo de tregua, tiempo de buscar pareja y de reconciliación entre parientes; por qué no entenderlo también como un tiempo propicio para abordar conflictos entre comunidades diferentes?
Los rituales ponen en evidencia las tensiones entre las normas sociales y las emociones de la gente. Su contenido psíquico es el que le confiere valor transformador. Es por este motivo que las fiestas son momentos de permeabilidad. Por eso es por lo que nos debe preocupar pensar bien un nuevo discurso ritual para la fiesta y para toda construcción cultural, un discurso contemporáneo que sea capaz de hacer frente a los retos que tiene planteados nuestra sociedad compleja. Un discurso que no estigmatice la diferencia, que no folklorice las culturas de los forasteros, sino que se aproxime a ellas con naturalidad. Una oferta de actividades culturales que no fragmente excesivamente la oferta en función de un público forzadamente atomizado, y que, por el contrario, busque la mezcla de públicos y favorezca su accesibilidad en un saludable ejercicio de democracia cultural. Propuestas que favorezcan el diálogo entre culturas, tanto con respecto a franjas de edad como etnias, cultos u orientaciones sexuales. Una oferta dirigida a las viejas y a las nuevas familias, una oferta participativa que contemple con valentía la opción de la enmienda a la totalidad, integrando en su concepción sus destinatarios. Una acción cultural que programe propuestas culturales contemporáneas de los lugares de origen de los inmigrados, presentadas con la máxima dignidad, puesto que el diálogo cultural sólo se puede producir con el conocimiento mutuo, prestigiando la propia cultura minoritaria entre los inmigrados y dándola a conocer a los autóctonos con la dignidad que merece toda construcción simbólica humana.
La construcción de las nuevas identidades culturales será atractiva y llevadera si favorecemos la participación activa de las nuevas minorías en los proyectos culturales, integrándolas en la toma de decisiones. Irá bien no olvidar nunca que no hay diversidad sin identidades e irá mejor aceptar que la construcción de nuestra identidad autóctona también ha sido y es heterogénea y que tanto hace olor de vino como de cerveza y que además de la jota, también baila el danze y que lo hace también con camiseta y tejanos y no sólo con faja y cachirulo. La presentación de los símbolos, de los rituales y de los mitos desde una perspectiva abierta e integradora, hace posible la identificación simbólica, hace de nexo de unión y refuerza el sentimiento de pertenencia a un mismo grupo humano, sobre todo en el caso de los niños. La creación de una misma memoria colectiva desde una realidad caleidoscópica como es la que se presenta en muchas fiestas urbanas, puede favorecer el prestigio de la diversidad cultural como confluencia de identidades mestizas y valiosas, a la vez que facilita la identificación con la comunidad que se recrea y se reinterpreta día a día.
Las tradiciones se inventan, como todo en la cultura de los humanos, y su significado se adapta a la realidad de cada episodio de la pequeña historia de la gente. Esto me lleva a pensar que puede existir también la posibilidad de generalizar esta resemantización, repensar, recrear un nuevo espacio simbólico y ritual común que haga posible la construcción de nuevas identificaciones, aquello que denominaremos, sin entrar en contradicción, las nuevas tradiciones. Los nuevos rituales, igual que los nuevos mitos, son un hecho actual. Los nuevos ceremoniales llenan el espacio comunicativo. Su significado trasciende de mucho lo que son en verdad: un gran ejercicio de imaginación colectiva.
La cultura de las personas forma parte del dominio de los símbolos, de aquello que, por un acuerdo implícito, compartido por una buena cantidad de gente, se transforma en una memoria colectiva. Pero de memorias y de olvidos está llena la historia de los pueblos. La construcción del concepto que cada pueblo tiene de sí mismo es un proceso de toma y daca entre la Pequeña Tradición del día a día de la gente sencilla y la Gran Tradición de quienes detentan el poder. La tradición popular frente a la tradición académica, el mito frente a la ciencia, la leyenda frente a la historia oficial, el canto popular ante el himno.
Pero la Pequeña Tradición a menudo no es tan pequeña como algunos querrían, es un patrimonio modesto que deviene molesto para quienes mandan, porque habla con voz clara, amable, pero sin tapujos: "diciendo las verdades" en cada glosa, en cada jotica, convirtiendo cada reivindicación en una fiesta.
Actualmente las relaciones entre el poder y la gente parecen pasar por un momento difícil en las democracias occidentales y alguna vez han comportado sustos como el aumento del populismo y del neofeixisme. Se ha generalizado lo que se denomina las "solidaridades blandas", las que exigen poco compromiso. Aun así se hacen notar más los movimientos alternativos a la actual organización de los sistemas de poder.
Pese a este panorama, cuando vas por el mundo te das cuenta que, vayas dónde vayas, la gente humilde se parece mucho más a tu propia gente que a los poderosos. He aquí la grandeza universal de la dimensión pequeña: allá dónde hay gente sencilla te sientes como en casa. Pese a los conflictos, pese al poder de los medios de comunicación, pese a la propaganda, las nuevas identidades culturales las acaba construyendo la gente.

Carnaval



El dissabte 16 de febrer de 1980 la premsa es feia ressò del primer Carnaval autoritzat a Barcelona després de la guerra. En l’imaginari col•lectiu apareixien les imatges dels darrers carnavals barcelonins d’abans de la guerra, del “temps normal” com en deia alguna gent, un temps que havia quedat fixat en la memòria amb escenes de senyoretes vestides de sirena i nois disfressats de pirata damunt una carrossa, “El rei Neptú”, guanyadora del concurs de la Rúa del Passeig de Gràcia de 1935.

La Rua d’abans de la guerra era un espectacle itinerant que concentrava molt de públic. Les carrosses patrocinades per establiments i marques comercials eren les més vistoses, però també n’hi havia d’entitats i institucions. Aplegava també espontanis que lluïen les seves disfresses individuals, però el que més destacava eren les carrosses: plataformes, camions i camionetes disfressades amb garlandes de flors i escenografies de cartó-pedra obra dels més renombrats artesans de l’època.

Els qui encara recordaven els balls de societat parlaven del gracienc “Ball de Barraló” del dimarts de Carnaval, de l’estripat “Enterro” de la sardina del dimecres de Cendra, de les sofisticacions de la Rua del Passeig de Gràcia i de “les murgues” que aplegaven joves amb ganes de gresca que cantaven cançons satíriques que acompanyaven amb el soroll somort que feia un estri fet amb una canya i paper de fumar que emmascarava la veu a manera de trompeteta amb sordina: la murga.

En els balls de màscares els nois solien anar disfressats de dona amb un mantó de Manila. Els balls es celebraven en els espais de les entitats de Gràcia, en gimnasos, o en magatzems de tota mena.

S’explicaven històries a glopades de memòria en les que apareixien les trobades multitudinàries a la muntanya Pelada que era l’escenari d’aplecs de famílies i colles de companys de feina que anaven plegant el dimecres de Cendra a una hora indeterminada de la tarda concentrant-se espontàniament carrer amunt com en una manifestació en la que tothom sabia la consigna.

L’enterro de la Sardina era una tarda en contacte amb la poca natura que encara conservaven els turons de la ciutat: els de Gràcia a la muntanya Pelada, els de Sants, els del Poble Sec i els del Raval als Tres Pins, els d’Horta al Carmel o a la Font d’en Fargas i cadascú allà on trobava un racó de sol que escalfés una tarda de febrer. Les criatures i també molts de grans duien una arengada disfressada penjada d’un fil d’una canya que anaven a enterrar. Hi havia qui duia un petit taüt per l’arengada. Algunes colles de nois i noies, vestits de dol, exhibint grans mocadors i fent ostentoses mostres de planys i plors cantaven les excel•lències de l’arengada morta que venia a representar els “atributs” d’en Carnestoltes. Al tardet les colles baixaven muntanya avall i ocupaven sorollosament els carrers amb processons d’enterrament ben extravagants. Era l’hora de tornar a fer sonar les murgues.

El Carnaval de la Barcelona d’abans de la guerra era un Carnaval popular, estrafolari, sense pretensions esteticistes. Es manifestava la liberalitat barroera de la gent, en el més ample sentit de la paraula, una gent desacomplexada i sense por, en un temps en que no feia vergonya deixar-se anar perquè tothom ho solia fer. Un Carnaval picardiós, punyent i satíric amb nois que ensenyaven cuixa i pitrera sota un llampant mantó de Manila.

Tot aquest món conservat en l’imaginari de la gent se’n va anar en orris amb el cop d’estat militar rebel de 1936. Barcelona va ser una ciutat castigada per una crua guerra amb els primers bombardeigs aeris sobre una ciutat en tota la història de la humanitat, però també amb una llarga postguerra que prohibiria el Carnaval durant quaranta-cinc anys.

A la Barcelona de postguerra no es toleraven les gosadies d’altres viles i ciutats catalanes on la gent més agosarada anava disfressada amb l’excusa d’anar al ball de societat. Aquesta tolerància no tenia comparació amb la permisivitat que es donava a l’Espanya més rància, on es van arribar a promocionar alguns carnavals com un complement a una destinació turística de sol i platja. Si poques eren les excepcions de la prohibició en una Catalunya doblement vençuda en la guerra, mínimes eren les que es permetien en una Barcelona bombardejada per ser la Rosa de Foc i per ser la capital de Catalunya.

Només els qui ostentaven algun càrrec de responsabilitat del poder feixista, “la gent de la crosta”, com eren anomenats en l’argot dissident, podien gosar celebrar a Barcelona i la seva rodalia algun ball de màscares privat i en lloc tancat. Poques eren les entitats i clubs que gosaven transgredir la norma, i fent-ho sempre amb molta precaució i amb el vist i plau d’algú de “la crosta”.

El Carnaval infantil era una altra cosa. Tenia el seu espai en el Dijous Gras. L’entrepà de truita i la Coca-Cola que els nens i les nenes de les escoles . Remenant calaixeres dels veïns de Gràcia que hem entrevistat, encara podem trobar fotografies de nenes vestidetes de gitana o de flamenca, o de “catalana rica”, que eren les disfresses més inoqües que hom podia elegir. Durant el franquisme la disfressa que tot nen podia somniar era anar vestidet d’almirall de marina el dia de la comunió i prou.

Entre els adults les úniques “disfresses” que se solien veure en la Gràcia dels anys cinquanta eren els uniformes dels quintos, les sotanes i els hàbits dels capellans i les monges i les capes de les processons de la setmana santa, una setmana que havia tingut el sobrenom anticlerical de “el Carnaval dels capellans”.

Durant la postguerra les festes estaven sotmeses a un control sistemàtic. Fins i tot en aquelles poblacions catalanes en les que es permetia la celebració d’actes tradicionals s’exercia una pressió sobre la població sospitosa de ser “desafecta al régimen”. A poblacions com Vilanova la guàrdia civil practicava detencions preventives a ciutadans sospitosos pel simple fet de ser “massa festers”. Aquests festers havien de passar els dies de Carnaval al “cuartelillo” fins que passessin les festes.

L’any 1980, en plena Transició postfranquista, els titulars dels diaris anunciaven un Carnestoltes que tornava a Barcelona “després de quaranta-cinc anys d’absència” coincidint amb la proclamació dels 2.488 candidats al Parlament de Catalunya. En Serafí Pollastre, la darrera representació d’en Carnestoltes vista a Barcelona l’any 1935, apareixia a les pàgines dels diaris com un senyoràs amb barret de copa alta i levita a quadres, un gran nas i un gros bigoti.

Fins llavors hi havia hagut tímides iniciatives d’organitzar carnavals infantils. Dos anys abans, el diumenge 5 de febrer de 1978 la Delegació de Cultura de l’Ajuntament de Barcelona i la Coordinadora d’Espectacles Infantils organitzava als Jardins de l’Avinguda Mistral del barri de Sant Antoni un Carnaval infantil, el Carnestoltes i la Fira Boja de “Roba Estesa”, i demanava els nens que hi anessin disfressats. El dissabte 4 de febrer del mateix any la Vanguardia havia informat de la negativa del Govern Civil a autoritzar un Carnaval públic a Barcelona. Elisa Lumbreras des de la Delegació de Promoció Ciutadana de l’ajuntament signava la petició del permís per a celebrar una Rúa al Paral•lel que havia de comptar amb la participació del Sindicat de Músics i diverses entitats i col•lectius integrats en una comissió cívica. La negativa final del governador, després de setmanes d’entrevistes i negociacions, es va interpretar com una prevenció davant l’assassinat de l’ex-alcalde franquista Joaquim Viola Sauret i de la seva muller i del fosc atemptat a la sala de festes Scala a Barcelona. El Carnaval només s’autoritzaria en un recinte tancat que “reunís condicions” i amb un “mànager” que se’n fes responsable.

La Rúa va haver d’esperar fins l’any 1980. Des del primer moment el Carnaval barceloní dels vuitanta prenia com a referència el protocol i els atributs de la festa prohibida pel règim militar colpista que havia guanyat la guerra. Les primeres referències històriques es remuntaven al dietari del Consell de Cent de l’any 1333, però l’èmfasi es posava en les darreres edicions de la festa en una Barcelona republicana que apareixia en la memòria com a símbol de les llibertats públiques que s’havien de recuperar.

Malgrat tot el primer Carnaval públic també tenia una regulació que el restringia:

“...queda terminantemente prohibida la presencia en las calles de la Ciudad de grupos o comparsas así como la utilización de máscaras o caretas fuera de los actos oficiales organizados por la Comisión Cívica del Carnaval”.

La Rúa començava a les quatre de la tarda a la plaça Tetuan i havia d’acabar no més tard de les vuit del vespre. Sota la Comissió Cívica s’aplegaven els col•lectius i entitats progressistes aixoplugats per la Federació d’Associacions de Veïns de Barcelona. L’Associació de Veïns Vila de Gràcia no hi va faltar.

A les vuit del vespre del dissabte 16 de febrer arribava per mar el Carnestoltes al Portal de la Pau rebut, als acords de la música de la Banda Municipal de Barcelona, per un sermó escrit per Avelí Artís Gener, Tisner, i llegit pel membre dels Joglars Arnau Vilardebó. La comitiva del seguici enfilava la Rambla i el carrer Nou i anava a petar al Poble Espanyol del Parc de Montjuïc. A quarts de deu de la nit hi va haver ball al preu de cent cinquanta pessetes l’entrada. Les orquestres de la primera nit de ball del Carnaval barceloní serien la Spasse Salsa Band, Los Sirex, Natural Rock, Sergio Macaroff i l’Orquestra Bemolls. Al ball, on hi va haver ball d’escombra i maleta, s’hi va rifar un porquet i s’hi subastaren coques.

El ninot d’en “Carnestoltes Primer” era més aviat esprimatxat, no era un senyoràs amb bigoti ni duia barret de copa com el de l’any 1935, era una creació del perruquer Iranzo i de Pep Duran. El nas sí que el tenia gros i el pentinat també. El vestit creuat de Carnestoltes Primer era guarnit amb fruita, i la perruca, rodona i ben arrissada, era d’un verd lloro d’allò més llampant.

Els arguments estètics del creador del ninot no tenen desperdici:

“Antes, al hombre le gustaba presumir de bien vestido; ahora el traje es el uniforme de trabajo. Y es que hay una evolución en el gusto colectivo. Antes el hombre gordo era el poderoso; el delgado, pobre; la tez tostada indicaba baja extracción social. Hoy el traje hace viejo, hace burgués, y nadie quiere ser burgués, aunque en el fondo todos lo seamos cantidad”.

El diumenge 17 al matí l’ajuntament autoritzava anar disfressat i amb màscara per la Rambla. Els barris de Sarrià, Sants, Gràcia, Sant Genís i el Poble Nou i d’altres també tingueren els seus Carnestoltes. Van ser uns carnavals organitzats pel moviment veïnal i menys controlats des de l’autoritat. En conseqüència els carnavals dels barris de Barcelona, entre ells el de Gràcia, eren més espontanis, menys pretensiosos però més punyents.

Les associacions de veïns i les coordinadores d’entitats que havien encapçalat les reivindicacions socials, urbanístiques i polítiques durant el tardofranquisme i que havien servit d’aixopluc a sindicalistes i antifranquistes adscrits en major o menor manera a formacions polítiques d’esquerra o a grups llibertaris eren també al capdavant de l’organització del Carnaval dels barris.

Monges i capellans estrafolaris, bisbes i guàrdies civils de fireta, sants i santes amb atributs de paper de plata i en postures satíriques s’amuntegaven en camions de caixa descoberta que s’havien llogat per muntar unes escenografies efímeres que volien emular, amb una immensa modèstia, les carrosses de l’última Rúa que s’havia vist a la ciutat després de 45 anys de malson públic.

A Gràcia l’associació de veïns Vila de Gràcia, que primer tenia el nom administratiu “Asociación de vecinos sector plaza Lesseps”, nom imposat pel Govern Civil per dificultar qualsevol intent d’adscripció territorial representativa, va muntar una comparsa anticlerical amb monges barbudes, capellans i bisbes passats de voltes, sant Josep i la Mare de Déu, i tota la cort celestial amb àngels i arcàngels. La comparsa va provocar una irada condemna en el Full Dominical.

Les cartes al director de la Vanguardia també anaven fortes el dimecres 27 de febrer de 1980:

“Señor director:

Por testigos presenciales me he enterado de las burlas sacrílegas y obscenas en las carrozas de la Rúa de Carnaval en Barcelona. Ciertamente no me lo creía o juzgaba exagerado por dichos testigos, aunque los tengo por personas equilibradas, demócratas y sensatas; pero, cuál no ha sido mi asombro cuando después otros, al dudar también de su testimonio, me han presentado el ejemplar del que se titula “segundo diario” de la ciudad, al que yo tenía, según su slogan por serio y formal, en el que aparecían fotografías con carrozas llenas de obispos y monjas en posiciones obscenas, totalmente impublicables.

¿Es que no hay unos artículos que prohiben en la Constitución las burlas a la religión? ¿Es que en España ya se ha llegado al abismo de la degeneración de costumbres? ¿Es que los obispos, religiosas y sacerdotes no poseen también derechos humanos como las demás personas?

!En otras naciones esto no pasa! !Y son tan demócratas como intenta nuestra Cataluña serlo!

Supongo y espero que alguna autoridad eclesiástica y gubernativa se sentirá interesada y tomará cartas en esta vergüenza pública del carnaval y lo denunciará donde la ley proclama que hay que denunciarlo en bien de la nación y de la nueva democracia.

Clama la Biblia que los pecados públicos acarrean castigos públicos...y actualmente ya los tenemos por desgracia frecuentes, con tantas guerras, revoluciones, terrorismo, atracos y violaciones. ¿Seremos todos tan inconscientes a la vista de lo que sufrimos?

Mn. Ramon Saborit, Pbro.”

Contrarrestant aquest ambient hostil, des del primer Carnaval els barris més castissos de Barcelona van recrear una tradició tan barcelonina com la literatura satírica. El Carnaval barceloní havia estat el suport festiu d’una literatura satírica catalana la qual va tenir en Serafí Pitarra un dels seus màxims exponents. Però va ser en Sebastià Junyent, un espardenyer del Born el qui hauria perseverat en la tasca de redactar i publicar un ban satíric en cada edició del Carnaval durant una interessant etapa del Carnaval barceloní al segle XIX.

Els bans del Carnaval de la Societat del Born van instaurar un Carnaval construït des de la imaginació i la sàtira intel•ligent, l’ànima del Carnaval barceloní s’expressava en els bans, les proclames, els testaments. Des dels anys vuitanta del segle passat aquestes peces insubstituïbles d’enginy tornaven a omplir de contingut sorneguer els carnavals d’alguns barris de Barcelona.

Al barri de Gràcia, un grup de joves de l’associació de veïns es constituien en l’anònim Consell dels Bulls, encarregat de redactar el ban satíric. El Ban del Carnaval de Gràcia va ser un dels exemples més interessants de recreació de la tradicional literatura satírica popular tan típica dels carnavals barcelonins. El mateix poeta Joan Brossa va ser un fervent admirador dels mordaços Bans del Carnaval de Gràcia.

L’ideari del Ban era un recull esperpèntic de conceptes passats de voltes com la proclamació de la “Molt Gloriosa República Populart de Gràcia” i la declaració del “carajillu” com a beguda nacional de tots els graciencs. En cada edició de la festa el personatge de Carnestoltes prenia una identitat diferent en consonància amb els temes d’actualitat que més convenia criticar. Així van aparèixer la rèplica bufa del rei en Micomicó Primer el Brètol, la del president de la Generalitat en Jordi Rom i Carnestoley i la del mateix papa de Roma en Sa Mamadíssima Sementalitat Garipau Segon, president arquepispa de la Púrria gracienca, entre d’altres igual de punyents.

L’Ateneu Llibertari del carrer del Perill s’encarregava d’organitzar el seguici de l’enterrament en un Enterro de la Sardina que recorria carrers i places el Dimecres de Cendra al tardet. Les absoltes, el testament i les esqueles mortuòries no tenien desperdici. Va haver un any en que es va editar un Passaport de la República de Gràcia, un visat per als barcelonins que visitessin la República de Gràcia i paper moneda de diferents valors diferenciats per colors, “el medir”. El visat recomanava els graciencs:

“Graciencs: respecteu la integritat física del portador d’aquest visat. Els barcelonins també són persones. Associació per a la defensa dels animals i plantes de Gràcia”

El primer Ban del Carnaval de Gràcia deia així:

“Nos, en Micomicó I el Brètol, Emperador del Carnestoltes, Rei de la Gresca, Duc de la Tabola, Marquès del Sarau, Comte del Xivarri, Baró dels Josepets i Senyor de Fontana a tots els nostres fidels i estimats súbdits de la Vila de Gràcia: Salut!

Sapigueu tots que estant disposada la Nostra Reial Arribada a aquesta Vila pel proper dia 16 del present mes de febrer i donat l’estat d’agitació carnavalesca en que es troba la citada Vila i rodalies i amb la finalitat de la millor conservació del desordre públic i la general gatzara

ORDENO I MANO

1. Queda proclamat l’Estat d’Excepció carnavalesca.
2. Seran dissoltes totes les reunions i grups que passin de les cent mil persones.
3. En tant que duri el present Estat d’Excepció queda prohibit no anar borratxo o flipat pel carrer.
4. Queda abolida la monogàmia durant tot el temps que regeixi el present Estat d’Excepció.
5. Queda igualment prohibit el ballar amb la pròpia parenta o amb el propi parent dementres que regeixi el present Estat d’Excepció.
6. Durant el mateix periode queden suspesos tots els càrrecs municipals actualment existents així a la Vila coma les seves rodalies.
7. El Desgovern Municipal quedarà en mans de la Comissió Incívica establerta per tal de celebrar la Nostra Reial Arribada.
Serà premiat el comportament del exconcejal de Seguridaz Vilatana Sr. Lluís Orri en dimitir del seu càrrec abans de que la present disposició el dimitís.
8. Tot vilatà té la obligació de desinflar una roda dels cotxes que aparquin damunt de la vorera.

DISPOSICIONS TRANSITÒRIES

1. Serà aplicat el decret llei antiterrorista a tota persona que vagi pel carrer amb la cara descoberta.
Les citades persones seran retingudes o detingudes (ja veurem).
2. Es posa a concurs una central nuclear a Gràcia aprofitant la infrastructura existent a la Plaça Lesseps. Els residus radiactius que d’ella resultin seran aprofitats per la fabricació de bombes fètides amb destí a l’exportació a Sarrià i altres Estats Sobirans extrangers.
3. Per tal de que es vagin preparant per la Quaresma els capellans i monges de la vila queden obligats a guardar abstinència carnal (de carn).
4. Queden clausurades totes les tendes dietètiques i vegetarianes de la Vila.
5. Els vegetarians i altres nemics declarats de Sa Majestat Micomicó I el Brètol seran desterrats de la Vila si no abjuren dels seus errors, tot i consumint butifarres d’ou davant d’algun membre degudament acreditatdel Reial Seguici.
6. La ocupació d’alguna de les Nostres Ambaixadesper algun d’aquests elements serà castigada amb la pena de foguera perpètua pels facinerosos o facineroses que gosin una tal malvestat.
7. Donada la manca d’equipaments culturals a la Vila tots els locals religiosos deixaran les seves portes obertes per tal de que tots els seus feligresos puguin entrar a efectuar exercicis espirituals.
8. Queda prohibit anar vestit de color de merda.
9. Tots els borratxos de la Vila quedaran obligats a disfressar-se de “sereno”.

DISPOSICIÓ FINAL

Única: queden abolits tots els estatuts passats, presents, futurs i refotuts.

Donat a Gràcia a 13 de Febrer de 1980

Nos, En Micomicó I

El regust irreverent i anticlerical del Carnaval dels barris va arribar a la seva màxima esplendor en el Ban gracienc de 1983, que satiritzava la visita papal de Joan Pau II:

“A tots els fills amamantíssims de la Vila de Gràcia:
Nos, Sa Mamadíssima Sementalitat Gari Pau II, President Arquepispa de la Púrria Gracienca, assabentat del triomfal arribo de les festes de les Carnestoltes a aquella gloriosa Vila, proclamem Cap de Turca oficial d’aquestes festes, al company Secretari General de la Penya “Er Beti”, En Phelip Gussà Les Marques. Benvingut el Carnaval.
De la mateixa manera, fent ús de les atribucions i atributs que a Nos ens confereix la paternitat espirituosa de tots els pirats, mamats, trompes, borratxos i bufats de la Vila, gosem promulgar els següents:



DECRETS:
1er. Queda prohibida la rigidesa de pensament, paraula i obra (per vostra trompa, per vostra bufa, per vostra grandíssima turca). Des d’aquest moment, només es pot funcionar pels carrers seguint aquesta consigna: anar flàccids (de cintura en amunt). Això és: TOTS TOUS.
/.../
4rt. Sa Mamadíssima Sementalitat, bo i fent ús de la seva providencial clarividència, atesa la manca de clientela associada, ha tingut a bé ordenar als “conciliaris jefes” de les glorioses i centenàries entitats apolítiques d’aquesta Vila, que organitzin l’autodissolució dels esmentats ents corporatius. Els seus locals, ja gairebé buits abans de la visita putòlica de S.M.S., passaran a formar part de la xarxa del C:D:B: (Cases Da Barrets) que promou la Da Putació Providencial.
/.../
6è. Es decreta un minut de silenci i meditació sobre l’article anterior. Orinemus.
7è. S.M.S., recollint les sentides ànsies castrenses dels organitzadors de la festa del gloriós pagès i màrtir Medir, ha decidit decretar la immediata militarització de totes les colles, equiparant d’aquesta maner la condició de genet amb la de cavall.
8è. S’endega l’expropiació de totes les escoles religioses (fins i tot les Jomeinistes), entitats confessionals, esglésies i convents de la Vila, per rehabilitar-les com a dependències anexes a la Cheneralitat, per “enxufar” tots els convergents de Gràcia que no han cabut a la Plaça Sant Jaume; d’aquesta manera, “el canvi” no serà gens traumàtic, doncs no hauran de canviar ni de local.
/.../
DEPOSICIONS FINALS (Llapets)
• Queda abolit el matrimoni
• Queda despenalitzada la poligàmia, la poliàndria i la infidelitat conjugal.
• Queda prohibit vacilar d’entitat centenària
• Es sancionarà amb una multa de més de 500 ptes. Tota persona que circuli verge pels carrers de Gràcia. El pagament de l’esmentada multa es podrà fer efectiu en “espècies”.
• No en volem cap que no estigui borratxo; no en volem cap que no sigui un torrat.
• Queda prohibit que els gossos es facin caca a un altre lloc que no sigui a la falda dels seus amos.
• Queda prohibit fer qualsevol comentari sobre la famosa caixa de xampany desapareguda misteriosament al Triàngulo de las Bermudas, perquè ja està bé la conya.
• Queda inaugurado este pantano (no d’aigua, de mam)
• Queda cervesa a la nevera?

BENEDICCIÓ OBRE’T I TANCA’T
Doneu-vos les mans (feu manetes)
Beneït sigui el mam!
Elevem ben amunt els nostres... (a completar per la lectora o lector)
Que l’esperit del Carnaval sigui sempre amb vosaltres
Podeu anar-vos-en a fer punyetes!
MAMEM!

Donat a Gràcia, pel mes de febrer, de l’any de Gràcia de 1983
EL CÒNCLAVE DEL CONSELL DELS BULLS”

El Carnaval gracienc del segle XXI és sobretot participació. La festa representa la societat que la celebra, la dinamitza, posa en qüestió les seves normes, posa en evidència els seus conflictes i les seves contradiccions. No hi ha Carnaval ni festa sense transgressió de qualsevol ordre, la festa comporta en sí mateixa un grau de dissidència i, per tant, constitueix un exercici espontani de llibertat individual i col•lectiva. La festa és festa quan la gent la celebra, quan se la fa seva. La festa és més festa com menys es pot controlar des del poder.

Assumir col•lectivament el repte de celebrar veritables festes sol ser un símptoma d’estabilitat social i de llibertats públiques. Sovint s’ha establert un paral•lelisme entre el nivell d’intensitat festiva de la festa del Carnaval, amb les prohibicions i permisivitats que ha sofert, i el moment polític pel que travessava el país.

Ara com ara, el calendari festiu dels barris de Barcelona té en el Carnaval un moment brillant pel que fa a la implicació de la gent en la festa. A diferència de com passa a d’altres festes, més multitudinàries quant a públic, en les que la participació s’esdevé majoritàriament de forma passiva com espectador, en canvi en el Carnaval, la participació de la gent és més activa i espontània, o si més no el model i el ritual festiu conviden a que ho sigui. Aquest fet prova que, en general, la festa ha estat assumida per una part significativa dels festers dels barris de Barcelona, els qual se l’ha fet seva des de la pròpia acció personal i col•lectiva.

Tanmateix, l’exteriorització festiva, o millor dit, la presència de la festa no és tan evident a la ciutat com en altres festes ni tan espectacular com en els carnavals d’altres pobles i ciutats catalanes. Això és degut a que la festa i els seus agents es disseminen per tot el territori, agrupant-se en temps i espais festius de dimensió petita, per la qual cosa no es fan notar tant.

La transgressió festiva té en el Carnaval la seva màxima expressió. L’ànima del Carnaval es manifesta, encara avui, en la seva literatura satírica. L’anonimat d’un Ban satíric, emmascarat darrera un Consell dels Bulls a Gràcia, la mordacitat de El Equipo médico Habitual a Sants, són un patrimoni festiu que semblava perdut amb el franquisme que el va prohibir. Malgrat això, els bans, partes mèdics, proclames, anuncis i testaments del Carnaval no tenen visibilitat més que a nivell de barri.

Els bans del programa oficial del Carnaval barceloní solen ser molt més edulcorats i agafen la dimensió de l’arquetip políticament correcte.

La dimensió barcelonina del Carnaval arriba tot just a una Rua amb vocació de ciutat, que prou que ha reeixit,  fins al 2012, any en que l'Ajuntament de Barcelona ha anunciat la seva desaparició, i multitut de desfilades a cada racó dels diferents barris, on agrupaments escoltes, associacions de veïns i col•lectius més o menys organitzats de nois i noies recreen les seves fantasies efímeres; on mestres i mainaderes amb més voluntat que criteri passegen files de criatures embolicades en bosses d’escombreries i tota mena de materials reciclats, cantant consignes apreses amb terminacions rimades en –toltes i –auxa.

Però Gràcia i Barcelona no agrairan mai prou a la gent dels seus mercats haver plantat cara al repte de mantenir el Carnaval públic de la ciutat sobretot amb els seus propis recursos privats; ni tampoc haver tingut la gosadia d’enfrontar-se amb accions i sense complexes a una intelectualitat púdica i a una classe política poruga, de tots els colors ideològics, que mai havia vist la necessitat ni havia tingut la valentia de creure en una festa tan dissident amb el sistema.

L'any 2012 s'anuncia un canvi de programació, posant l' accent en els actes artístics amb música, dansa i teatre al voltant de l'antic barri del Born amb la participació activa d'entitats i professionals del barri de la Ribera. Un intent de recrear un Carnaval d'arrel tradicional barcelonina, amb ball de màscares popular a la plaça del Born, recreació de la batalla de "taronges" en forma de confetti de color carabassa, arribo i enterro infantil a la Ciutadella. El temps i el poble direm si ha de durar i convertir-se en tradició.

Video: Sa Pobla a Gràcia 2005

video

Sant Antoni


Al carrer, davant de casa,
les cadires hem posat,
i damunt d'una rabassa
fustes velles hi hem plantat.

 Pels terrats el fum escampa
cants i gloses, sons eterns,
que la gent pagesa canta
vora el foc ara a l'hivern.

 Aturant l'aire al seu pas
va sonant mentre somia,
tremolosa va cridant
pels carrers la xirimia.

  Freda nit de cor calent,
fogueró de flames altes,
culte antic, brasa roent
que la gent al foc atanses.

 Aigua i canya fregadissa,
la ximbomba va sonant,
aspre so que al món encisa,
vell caduf que va plorant.

 Plora l'aigua, vella amiga
que el seu ventre, ara tan sec,
fresca i clara travessava
amb alegre frec a frec.

Canta el vell que el temps mesura
recordant tot el passat,
canta el jove la ironia
del que encara no ha arribat.

 Nit de fum i fartanera
arrauxada en el cantar,
nit de càlida harmonia
generosa en el parlar

 Nit d'hivern, vella poblera,
tú que plantes cara al temps,
bruixa sàvia i remeiera,
quí podrà dir els anys que tens?

 Fràgil cendra voladissa
alça un suau ventet gelat.
Al carrer, davant de casa,
hi ha la gent que jo he estimat.

Josep Fornés

Sa Pobla a Gràcia


El darrer dissabte de gener, enguany el dia 28, se celebra la Revetlla Mallorquina Sa Pobla a Gràcia

Fa sis-cents anys que a Mallorca Sant Antoni és patró dels pagesos. El sant patró de la pagesia catalana medieval, va originar un ric costumari tradicional a l’illa: dimonis, foguerons, cants de ximbomba, torrada de botifarrons i sobrassada, fins al punt d'esdevenir una de les festes senyeres de l'hivern al camp mallorquí.

La devoció antoniana fou importada pels catalans i convertida en una festa amb elements clàssics: àpats comunitaris amb derivats del porc, foc congregador que purifica, cants repentistes de simbomba que posen a prova l’agilitat dels versaires... Sant Antoni d’Egipte va ser un grec cristià que predicava a Tebes mil anys després dels faraons i s’enfrontava al poder romà amb valenta tossuderia; la mateixa etimologia del nom Antoni vindria a voler dir “el que planta cara a l’adversari”. Va ser el primer monjo i la seva idea de practicar aquesta forma de vida social va fer fortuna durant tota l’edat mitjana.

Des de l’any 1992, el darrer dissabte del mes de gener a les places Diamant i Virreina del barri de Gràcia té lloc la revetlla mallorquina Sa Pobla a Gràcia, que ha comportat un increment de l’intercanvi cultural entre l'illa de Mallorca i la ciutat de Barcelona.

Sa Pobla és una castissa vila del Pla de Mallorca que té com a principals activitats econòmiques l'agricultura, el comerç i els tallers mecànics. Un bon dia l'apotecari pobler Antoni Torrens em va venir a trobar a Barcelona aconsellat pels amics Isidre Vallès i Conxa Fiol, amb la proposta de fer un "fogueró" a la plaça del Diamant com els que es fan des de fa segles a Mallorca per Sant Antoni. La idea era que els seus fills, estudiants universitaris en plena època d'exàmens al cap i casal, poguessin gaudir de la revetlla com si fossin a casa.

La proposta es va reconvertir en festa i el primer any ja hi havia més de tres mil festers torrant botifarrons i cantant, a cor què vols, glosses i cants de pagès, i ballant jotes al voltant del foc.

La festa té un extens programa d’actes, que normalment comença el darrer dijous del mes de gener i té el seu punt culminant el darrer dissabte, al vespre, amb l’encesa dels foguerons de la Pl.Virreina i Diamant i l’inici de la revetlla amb les ximbombes, els cantadors i els glosadors amb cants i balls mallorquins, jotes, fandangos i boleros.

Les colles de joves estudiants i tota la gent que s’hi congrega fa cua per a comprar els botifarrons, la sobrassada, la llesca de l’atapeït pa mallorquí, baix en sal, i el llom de porc adobat amb pebre coent i llimona a l’estil pobler. La torrada de productes típics del Sant Antoni pobler és un dels moments més populars de la festa. Les aromes de la carn cuita a les brases es barreja amb el fum que impregna la roba dels festers que seuen en terra, a les voreres o resten drets durant tota la menjada. La organització disposa unes grans graelles per a torrar carns i botifarrons i els xirimiers i cantadors van passant de plaça en plaça i de carrer en carrer fins que el cor els diu que prou. En el record queda com a homenatge de la memòria l’honor d’haver comptat durant els primers anys amb la companyia de la senyora Maria Antònia Buades “Madó Buades”, la millor cantadora que mai hagi tingut Mallorca. Avui el testimoni el recullen Antònia Serra “Mussola” i Biel Cladera “Collut” que enalteixen la festa amb la qualitat del seu art popular. Ells amb el ximbomber Antoni Ballador fa deu anys que mantenen viva la tradició a l’Escola de sa Ximbomba de Sa Pobla que ha aconseguit recuperar una generació perduda en el cant pagès ensenyant a cantar a les mares dels alumnes de l’escola.

Cap a les onze de la nit comença el ball a la plaça Virreina amb un grup a l’escenari de la plaça. Els balladors malden per fer-se espai entre l’escenari i el gran fogueró de davant les escales de l’església de Sant Joan Baptista de Gràcia que presideix la plaça. Als curiosos els sorprèn veure tants joves ballar la jota enmig de Barcelona.

Més de vuit mil festers s’apleguen en les dues places i les deixalles són importants. Aquesta celebració ha sigut capdavantera a Gràcia en la incorporació de criteris de sostenibilitat. Basada en l’ús de queviures autòctons, i l’adopció de mesures com la recollida selectiva de residus, l’ús de material compostable i l’introductiu dels gots de lloguer, reutilitzables.

El dissabte cap a quarts de nou del vespre se celebra la cercavila de balls tradicionals en acabar una recepció a la Seu del Districte. El primer any la recepció es va fer per homenatjar les autoritats polítiques de Sa Pobla que havien acudit a la festa en veure l’èxit de convocatòria entre els poblers, però l’organitzador, Toni Torrens, va quedar al marge d’honors i recordatoris. En anys successius es va reparar el greuge i l’any 1997 se li concedia la Medalla d’Honor de Barcelona en la seva primera edició.

Durant la recepció els més prestigiosos xeremiers solen fer una sonada de xeremia, en Miquel i en Tomeu Aloy, “Ets Llargos”, han estat fins fa poc els encarregats de fer els honors. L’any 2006 hem sentit la pèrdua d’en Miquel.

La cercavila surt de La Pl. Rius i Taulet i recorre els carrers Penedès, Puigmarti i Torrijos, per acabar a la Pl. Virreina. Hi participen les colles de balls i elements de festa major de Gràcia i colles mallorquines: xeremiers, els bastoners de Gràcia, els gegants de Gràcia , nans i gegantons, els Bastoners de Barcelona, Castellers de la Vila de Gràcia, dimonis i tamborers d’Albopàs, la colla Vella de diables de Gràcia, el drac de Gràcia, La colla Diabòlica de Gràcia, el drac Guaudiamus del Coll, la colla de diables la Malèfica del Coll i els seus tabalers.

Aviat es va considerar interessant la implicació de les comissions organitzadores de la festa major del barri en el muntatge de foguerons per tal d’intentar incorporar el costum pobler de fer foc davant de casa i així permetre una proximitat entre forasters i veïns. La iniciativa va reeixir només en part ja que cada espai que fa foguera ho fa com una festa pels veïns i veïnes d’aquell indret i no totalment oberta al públic en general.

La festa no s'ha suspès mai, ni tan sols la pluja no ha impedit mai celebrar una festa que retorna al Principat una manera de fer que li havia estat pròpia. Sa Pobla recorda a Gràcia el seu orígen pagès amb una festa urbana.

L’escriptor pobler Alexandre Ballester resumia en una salutació de l’any 1998 el sentit de la festa:

“Somni em semblaria, si no les hagués viscudes, aquestes cinc revetlles pobleres a Gràcia, qu ja són un solatge de recordances gratificants. Un solatge de formosa germanor a l'entorn del foc congregador i de la ximbomba engrescadora.

Cançons i tonades que, des de la profunditat mallorquina, des de la viva tradició de Sa Pobla, vos hem portat com ofrena d'amistat i, vosaltres, a Gràcia, les heu rebudes amb generosa atenció i les heu integrades al vostre calendari festiu.

Així s'han refermat els lligams d'una cultura que, tant al Principat com a les Illes, amb variants idiosincràtiques, ve del mateix bressol, té el mateix llenguatge. Una llengua, la més bella del món que, a tots, ens serveix per treballar i per cantar, per estimar i per somniar.

Enguany, per sisena vegada, venim amb el cor florit de cançons i l'ànima sembrada de bona voluntat. Els sentiments del passat i les esperances de futur ens uneixen. I, un any més, viurem la revetlla dels foguerons, la nit bruixa poblera, a la dolça geometria de places i carrers de Gràcia, com si fos un somni fet realitat.”