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dimarts, 5 de març de 2019

El Museo Etnológico de Barcelona y sus colecciones americanas

El Museo Etnológico de Barcelona y sus colecciones americanas Josep Fornés García* Júlia Pérez Hernández** Marisa Azón Masoliver*** Resumen El Museo Etnológico de Barcelona es una institución que alberga unas colecciones muy variadas en lo que respecta a procedencia, materiales y tipologías. Se trata de más de 70.000 objetos relacionados con la vida cotidiana de diversas culturas (vida doméstica, oficios, tradiciones y creencias) de los cuales, unos 40.000 proceden de Catalunya y otras zonas de la Península Ibérica, mientras que el resto, unos 30.000, son de diversas zonas del mundo: Japón, Afganistán, Marruecos, Senegal, Guinea Ecuatorial, Papúa Nueva Guinea, Australia, entre otros, y además las colecciones americanas. Éstas están representadas por unos 9.000 objetos, distribuidos en tres grupos: la colección precolombina, la colección de etnografía indígena y la de la América hispánica. La procedencia es, en su mayoría de Perú, Centroamérica y México. Posee también una excelente biblioteca americanista. El Museo, además de realizar sus funciones principales, como son adquisición, conservación, estudio y difusión de su patrimonio, en los últimos años ha apostado por una fuerte implicación en las relaciones con las comunidades de su entorno, construyendo proyectos culturales de proximidad desde la gestión del día a día, intentando contribuir tanto como le es posible, a la armonía social. Le Musée Éthnologique de Barcelone est une institution qui loge des collections très variées en ce qui concerne a l’origine, les matériels et les typologies. Il s’agit de plus de 70.000 objets en rapport avec la vie quotidienne de diverses cultures (vie domestique, métiers, traditions et croyances) Prés de 40.000 procèdent de Catalogne et autres zones de la Péninsule Ibérique, tandis que le reste, plus de 30.000, sont de diverses zones du monde: Le Japon, l’Afghanistan, le Maroc, le Sénégal, la Guinea Équatoriale, la Papouasie -Nouvelle Guinée, l’Australie, entre d’autres, et en outre les collections américaines. Celles-ci sont représentées par quelque 9.000 objets, distribués dans trois groupes: la collection précolombienne, l’etnographie indigène et la collection de l’Amérique hispanique. L’origine est en sa majorité le Pérou, Amérique Centrale et Mexique. Il possède aussi une excellente bibliothèque americaniste. Le Musée, en plus d’effectuer ses fonctions principales, tels que l’acquisition, conservation, étude et diffusion de leur patrimoine, les dernières années a parié sur une forte implication dans les relations avec les communautés de son environnement, en construisant des projets culturels de proximité à partir de la gestion quotidienne, en essayant de contribuer tant comme il lui est possible, à l’harmonie sociale. Artigrama, núm. 24, 2009, 135-164 — I.S.S.N.: 0213-1498 * Antropólogo. Director del Museo Etnológico de Barcelona. Dirección de correo electrónico: pepfornes@gmail.com. ** Americanista. Responsable de Comunicación del Museo Etnológico de Barcelona. *** Especialista en Arte y Conservación de Bienes Culturales. Responsable de Colecciones e Investigación del Museo Etnológico de Barcelona. 136 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Palabras clave Armonía social, etnología, precolombino, indígena, hispánico. Harmonie sociale, éthnologie, précolombien, indigène, hispanique. Los antecedentes Desde principios del siglo XX algunos intelectuales y eruditos se plantearon la posibilidad de hacer un museo de Etnografía en Barcelona. Acabada la Exposición Universal de 1929 el arqueólogo Pere Bosch y Gimpera organizó el Museo Arqueológico en el espacio del antiguo Pabellón de las Artes Gráficas del Parque de Montjuïc. Allí el folclorista Joan Amades y Gelats, organizó una primera colección de Etnografía, seguramente con materiales reunidos por él mismo y por Rossend Serra y Pagès. Siendo Agustí Duran y Sanpere director del Archivo Histórico de la Ciudad de Barcelona se retoma la vieja idea, que se materializará en los inicios de los años 40. Etapas de formación El actual Museo Etnológico de Barcelona es fruto de la unión de dos instituciones museísticas, creadas ambas en la década de los 40, gracias al impulso del mencionado Duran i Sanpere y del que fue Teniente de Alcalde Delegado de cultura del Ayuntamiento de Barcelona, Tomás Carreras i Artau, al que hay que agradecer la formación, en plena posguerra, de muchos de los actuales museos de Barcelona. La primera institución, el Museo de Artes, Industrias y Tradiciones Populares, se crea el año 1942 ubicándose en el recinto del Pueblo Español de Montjuïc, bajo el nombre de Museo de Industrias y Artes Populares. Su misión era recolectar materiales de vida cotidiana, oficios y tradiciones, principalmente de Catalunya sin olvidar el resto de España. Joan Amades, toda una autoridad en el folclore catalán i Ramón Violant figura capital de la etnología catalana, fueron los encargados de su organización. Ramón Violant desarrolló una ingente labor, ejemplo del trabajo etnográfico con base científica, a pesar de ser autodidacta. Adquirió en nombre del Ayuntamiento de Barcelona un patrimonio objetual de gran importancia para la etnografía catalana de todos los tiempos, en un momento de alto riesgo para la conservación de aquellos humildes e infravalorados materiales de la cultura de la gente. Posteriormente se incorporaron importantes colecciones de Catalunya y de diferentes zonas de España, como La Rioja, Salamanca, León, Almería y Teruel. La colección hispánica alberga actualmente un fondo de 40.000 objetos. En 1948 se funda la segunda institución y se la denomina Museo Etnológico y Colonial. Inaugurada en el año 1949, su primera sede fue un pequeño pabellón construido con motivo de la Exposición Universal de 1929, también situado en la montaña de Montjuïc. August Panyella, antiguo colaborador del Dr. Carreras fue nombrado director. El y su esposa Zeferina Amil, como conservadora, fueron los impulsores durante más de 30 años de la formación de unas colecciones de cultura material que se caracterizan por la diversidad de procedencias. Panyella y Amil, juntos o por separado, en ocasiones acompañados por dos colaboradores, Albert Folch Rusiñol, mecenas barcelonés y Eduald Serra Guell, escultor y antropólogo, ambos para siempre ligados a la historia del Museo Etnológico de Barcelona, viajaron por todo el mundo adquiriendo materiales para el museo. Las expediciones, realizadas con una metodología basada en el trabajo de campo in situ, se inician a principios de los 50, en las que por aquel entonces eran las colonias españolas: Marruecos, Sahara español y Guinea Ecuatorial. August Panyella contó en este último destino con la eficaz colaboración del etólogo Dr. Sabater Pi, gran estudioso de la etnia fang. La década de los años 60 fue especialmente fructífera en cuanto a cantidad, diversidad y calidad de los fondos adquiridos: Japón, América Central y Andina, Nepal, India y Afganistán donde se desarrollaron campañas de prospección y recolección. Es en este momento, de gran expansión viajera, cuando el Museo obtiene el mayor contingente de piezas americanas. Albert Folch y Eudald Serra adquirieron también en esta etapa, por encargo del Museo, un excelente conjunto de piezas de Papúa Nueva Guinea. En los años 70 hay que destacar las expediciones a México, Marruecos, Senegal, Etiopía y Turquía que completarán una extraordinaria etapa de enriquecimiento patrimonial. En este periodo, concretamente en 1973, habida cuenta del importante crecimiento de la colección y de las reducidas dimensiones del pabellón donde se ubicaba el Museo, se construye un nuevo edificio, previa demolición del anterior, con el fin de albergar en condiciones los fondos patrimoniales. Fue el primer edificio construido en Catalunya, en el siglo XX, concebido para ser un museo: con amplios espacios de reserva, archivo fotográfico, biblioteca, talleres de restauración, fotografía, carpintería, mecánica, etc. Era, en su momento, un edificio modélico en cuanto a la concepción de sus funciones museográficas. Continúa en la actualidad siendo la sede del Museo. En los años 80, el Consistorio barcelonés decide suprimir del presupuesto las partidas para la compra de materiales en el extranjero. A partir de este momento, el incremento de las colecciones se basa en donaciones de particulares y puntualmente depósitos de otros museos. El conjunto de las colecciones no hispánicas se sitúan alrededor de unas 30.000 piezas. El Museo de Artes, Industrias y Tradiciones Populares y el Museo Etnológico sufrieron, a lo largo de los años, diferentes avatares: anexión de ambos museos en 1962, escisión en 1982 y posterior compactación en 1999. Desde entonces, el Museo Etnológico de Barcelona alberga unidas las colecciones procedentes de la Península Ibérica y las del resto del mundo. Esta unificación hace especialmente interesantes sus fondos patrimoniales, haciendo posible, dentro de un mismo centro, abrir el abanico de procedencias. Es pues, un museo cuyas colecciones representan perfectamente la manifiesta multiculturalidad de la ciudad de Barcelona, compuesta de colectivos que provienen de las más diversas zonas del mundo, de las que precisamente conservamos un valioso patrimonio. En la actualidad, el museo incorpora constantemente en sus colecciones el patrimonio oral e inmaterial, fruto del trabajo de campo en las comunidades de origen de los nuevos barceloneses. El Museo hoy El Museo Etnológico de Barcelona es hoy un espacio de diálogo y de conocimiento entre culturas. Propone formas de conocimiento desde la práctica y la implicación personal, y desde el diálogo, como instrumentos útiles para el conocimiento del otro y para recrear pautas de convivencia para el futuro. Lleva a cabo el estudio y la difusión del conocimiento de los humanos, de las gentes, de sus relaciones con el entorno, su organización política, sus sistemas económicos y sus creencias, etc. El museo desarrolla las actividades considerando la diversidad de las sociedades, y la situación dinámica en sus contextos. La sociedad plural a la que servimos desde los museos reclama respuestas a las inquietudes sociales y culturales del mundo de hoy. Estas respuestas no pueden ser sólo periodísticas o políticas, deben ser también respuestas articuladas desde la Historiografía, la Arqueología, la Antropología, la Sociología, en definitiva: deben ser también respuestas científicas. Los nuevos retos. El museo del tercer milenio debe tener una gran capacidad de adaptación a los cambios sociales y económicos que se producen en las sociedades actuales, por lo que se requiere una actitud abierta y de escucha permanente a la sociedad a quien sirve. Debe mantener vivo el espíritu crítico a la hora de programar sus ofertas al público. La capacidad de atraer nuevos públicos es un reto constante que es necesario revisar día a día. Acercar el patrimonio a la gente quiere decir ser sensibles a todos y a cada uno de los registros de comunicación de los receptores; quiere decir entender las nuevas necesidades de los nuevos visitantes y saber formular hipótesis de públicos futuros. La Antropología, como ciencia social que se sirve de la interpretación y la comparación, es útil para articular discursos científicos capaces de asumir el reto de investigar y explicar los cambios históricos de nuestra sociedad plural, construyendo los relatos comprensibles que la gente pide desde una perspectiva etnohistórica. El museo de hoy debe facilitar herramientas para poder pensar el pasado y repensar el presente, para devolver a la sociedad sus caudales culturales y también debe ser capaz de emocionar al público, es por este motivo que es tan importante trabajar con el patrimonio intangible. En los procesos de planificación del desarrollo local se considera la cultura como aquello que da un sentido integral a conceptos como bienestar, cohesión, capacitación, sociedad civil, capital social, compromiso, pertenencia, especificidad, creatividad. El Patrimonio no es una excepción. La Conferencia del ICOM (International Council of Museums), para Noviembre del 2010 centra su atención al concepto del papel de los museos en la armonía social. Los museos también pueden contribuir a la creación de un nuevo imaginario para la cohesión social. Su función social se ha ido modificando igual como lo ha hecho la de la misma cultura en la sociedad contemporánea. El público del museo pertenece cada vez más a nuevas categorías de la población que buscan en el museo también un lugar de relación social dónde se ofrecen otras formas de disfrutar del tiempo libre. El público potencial de los museos es a menudo gente joven, una parte importante de la población que se está formando. Pero la tipología del público de un museo cada vez será más diversa, tan diversa como la sociedad dónde desarrolla su acción. La construcción de las nuevas identidades avanza en paralelo con las nuevas formas de vida social y esto comporta una sociedad cada vez más plural con culturas que cohabitan pero que no siempre conviven. Para que personas de culturas diferentes puedan convivir libremente y puedan superar sus conflictos, el primer paso que deben dar es conocerse. El conocimiento mutuo es importante para la convivencia, y comporta a menudo, aunque no siempre, ver al otro tal y como es, borrando estereotipos y estigmas, es decir, deshaciendo prejuicios. Encontrar los rasgos de semejanza de unos y otros, reconocer la diferencia como un valor añadido de pluralidad, son ideas importantes que demasiado a menudo parecen una utopía y no se aplican mucho en las ofertas culturales más allá de la música o la gastronomía. Un museo de la memoria como el Etnológico de Barcelona quiere ser capaz de emocionar a los viejos y a los nuevos visitantes haciéndolos sentir partícipes de aquello que contemplan y que les evoque identificaciones pasadas y presentes, y, sobre todo, quiere sugerir preguntas que les ayuden a la reflexión sobre las nuevas identificaciones del futuro. La concepción contemporánea de museo implica cada vez más la reversión en la ciudadanía de los conocimientos potenciales que la difusión del patrimonio puede aportar. Esto significa aprovechar las potencialidades objetivas del patrimonio cultural, su dimensión social y colectiva, su capacidad seductora y educadora, su carácter científico, su potencial económico y estratégico, su valor simbólico y de identificación. Significa a la vez incrementar la calidad de vida de los ciudadanos. En consecuencia el museo debe generar cultura, debe fomentar la participación y la capacidad crítica, debe promover y difundir sus colecciones, debe mezclar tradición e innovación, debe ser dinámico, debe adaptarse a la sociedad cambiante, debe atraer nuevos públicos, debe hacer más próximo el patrimonio a los ciudadanos, debe pasar de ser contenedor de cultura y conocimientos a ser un equipamiento dinámico y próximo a la ciudadanía. Resumiendo, debe ofrecer una propuesta plural y diversa, debe ser un centro de conocimiento y de intercambio. El patrimonio, como construcción social y simbólica que es, contribuye a configurar la memoria colectiva. La concepción del patrimonio debe ser abierta y dinámica, posibilitando la integración de elementos y manifestaciones culturales representativas de los diversos colectivos que configuran la sociedad de hoy. El museo debe hacer efectiva la dinamización del tejido asociativo, implicando la diversidad de entidades y de colectivos de cultura popular presentes en el territorio. Debe ser un proyecto integrador, creativo, intercultural y cosmopolita. Un museo útil a la gente que dé respuestas a preguntas como por ejemplo: ¿Por qué llegan pateras y cayucos a nuestras costas? ¿Por qué molestan los nuevos vecinos con sus peculiares formas de celebrar? ¿Cómo cambian los hábitos culturales en las nuevas generaciones? ¿Cómo es que en España se hablan más de 350 lenguas además del catalán? El museo debe estar abierto a las realidades culturales de un mundo plural proyectándose por todas partes, insertándose en las redes internacionales de cooperación y posibilitando el acceso de los ciudadanos y ciudadanas a manifestaciones culturales de procedencia y nivel internacionales. En este sentido el Museo Etnológico de Barcelona colabora a menudo con museos de todo el mundo y participa activamente en proyectos internacionales en Europa, África, Asia, América y Oceanía. El museo tiene una dimensión de proyección internacional. Últimamente ha participado activamente en el proyecto «México-Catalunya por La Primavera» en Guadalajara (México) haciendo trabajo de campo, dinamización y formación en zonas rurales a partir del patrimonio intangible y su función de dinamización social en la sociedad actual. Participamos con nuestros colegas colombianos en la fundación de la Asociación Mundial de Investigadores de la Fiesta del Carnaval en la Universidad de Nariño y en la Red Mundial de Carnavales en la ciudad de San Juan de Pasto. De las colaboraciones se han obtenido resultados concretos como la participación de más de ciento cincuenta cultores del Carnaval de los barrios de Barcelona en el Carnaval de Niza este año 2008. Construir proyectos culturales de proximidad desde la gestión del día a día de un museo puede ser un trabajo más normal de lo que a menudo parece. Quienes trabajamos en un museo de sociedad o de la memoria como el de Barcelona, trabajamos cada día por construir una museología útil a la gente. Las colecciones americanas del Museo Etnológico de Barcelona La vocación americanista del Museo Etnológico de Barcelona se manifiesta desde sus inicios y a lo largo de sus diferentes etapas de formación. August Panyella ya colaboró con el Boletín Americanista de la Universidad de Barcelona, publicación de la que fue secretario, en cuyo primer número, del año 1959, aparece un artículo firmado por él y Mercedes Román: «La colección chama y Cachibo (Amazonia Peruana) del Museo Etnológico de Barcelona» . Las colaboraciones serán continuas, Panyella, A. y Román, M., «La colección Chama y Cachibo (Amazonia Peruana) del Museo 144 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 no sólo de Panyella, sino de otros profesionales ligados al Museo como Zeferina Amil, Mercedes Roman o Carmen Huera, dando a conocer a la comunidad científica el patrimonio americano del museo. Una de las primeras colecciones que ingresan en el museo es precisamente americana. Se trata de un importante conjunto de piezas arqueológicas y etnográficas procedentes de Ecuador, adquiridas en 1948 gracias a la iniciativa del anteriormente mencionado ponente de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona Dr. Carreras Artau, con el fin iniciar la creación de los fondos del Museo en ciernes. En esta primera etapa de formación, se adquieren diferentes colecciones americanas, por encargo del Museo, a través del explorador ecuatoriano Leopoldo Gómez Alonso, que también adquiría materiales para el Museo de la Música y para el Museo de Ciencias Naturales de nuestra ciudad. Se trata de piezas precolombinas y etnográficas procedentes de Ecuador y Perú. En el año 1963 el Museo organiza una expedición a Perú, en la que se adquiere un importante número de piezas de etnología, artesanía y arte peruano. Posteriormente, en el año 1965 se programa una expedición a Centroamérica y Guatemala en la que se adquieren piezas de etnología, arqueología y artesanía. En 1971 se realiza la última expedición al continente americano, concretamente a México, en la que se recolectan 1474 piezas de etnografía y arte popular. Desde aquellos primeros inicios de finales de los 40 hasta la actualidad, los fondos americanos se han incrementado notablemente, no solamente gracias a las expediciones propias, sino también por compras a expertos o particulares, así como donaciones. El Museo alberga unos 9.000 objetos procedentes de América. Este fondo está distribuido en 3 conjuntos: la colección precolombina, compuesta de unas 4500 piezas, y otras 4.500, que podemos dividir entre materiales etnográficos de población indígena y conjuntos de artes populares y artesanía de la América hispánica. Muchos de estos objetos, catalogados como arqueológicos o etnográficos, tienen también un valor añadido, nada despreciable, como es la belleza y la plasticidad que toda expresión humana genuina manifiesta. El Etnológico de Barcelona», Boletín Americanista, 2, Barcelona, Facultad de Geografía e Historia de la Universidad de Barcelona, 1959, pp. 135-141. Del Boletín Americanista existe texto en PDF: htpp://www.publicacions.ub.es/. Panyella, A., El Museo Etnológico y Colonial de Barcelona, Salamanca, Zephyrus, 1950, pp. 69-84. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 145 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 arte popular, por muchos considerado arte menor, por el hecho de provenir del pueblo sencillo y anónimo, tiene a menudo una fuerza expresiva potentísima que lo iguala a renombradas piezas de arte contemporáneo. La fascinación de Picasso por las máscaras africanas, es bien conocida y fueron inspiradoras de sus obras más celebradas. ¿Cómo no recordar los murales de Keith Haring cuando contemplamos las máscaras huichol cargadas de símbolos ancestrales o cómo no tener presente el expresionismo viendo las terracotas hechas por las mujeres de Ocumicho? [fig. 6]. ¿No son un ejemplo de depurado diseño las molas kunas de Panamá o las cerámicas y tejidos de las mujeres shipibo? Fig. 6. Diablo sentado sobre serpiente. Terracota policromada. Ocumicho (México). Fig. 5. Peine shuar. Alto Amazonas. Ecuador. 146 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Las colecciones indígenas Se trata de artefactos provenientes de grupos humanos americanos con una organización socioeconómica desligada de la industrialización y de los sistemas de vida occidental, con nula o poca influencia colonial. El Museo cuenta con materiales de pueblos de la Amazonia ecuatoriana y peruana, como los jíbaros, los shuars y los pano, así como conjuntos procedentes de diferentes comunidades autóctonas mexicanas, como los huicholes.10 Como anteriormente hemos comentado, en 1949, a través de compra al explorador Leopoldo Gómez, entran en el Museo interesantísimas piezas hechas con materiales sencillos y humildes en su composición que proceden del entorno en que viven estos grupos: cestos, armas y utensilios para la caza y la pesca como cerbatanas y flechas, abalorios y ornamentos bellísimos hechos de plumas de ave, dientes de felino o mono, élitros de escarabajo, etc. Este tipo de objetos se ha ido también incrementando a lo largo de los años a través de donaciones, entre las que hay que destacar la realizada por Josep M. Fericgla, que recolectó materiales durante su estancia en la Amazonia [fig. 7]. También se conserva una interesante colección de cerámicas y textiles procedentes del pueblo shipibo-conibo, también conocido por chama, muy característica por su tipología y su policromía geométrica [fig. 8]. La América hispánica La colección de la América hispánica está representada por objetos de arte popular y de vida cotidiana, religiosa y lúdica, en los que se mezclan las tradiciones autóctonas con las hispánicas, dando paso a nuevas y genuinas formas de expresión. Cerámicas y terracotas, artesanías varias, 10 Espejel, C., Artesanía popular mexicana, Barcelona, Blume, 1977; AA.VV ., Artesanía indígena amazónica, (Catálogo de la exposición en el Jardín Botánico de Córdoba), Córdoba, 1989. Fig. 7. Pendiente shuar. Alto Amazonas. Ecuador. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 147 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 indumentaria popular, instrumentos musicales, juguetes, herramientas, etc. Un conjunto muy variado de materiales y tipologías, que proceden básicamente de Perú, México, y Centroamérica [figs. 9 y 10]. La religiosidad popular, con objetos de imágenes religiosas en talla policromada, figuras para belenes, árboles de la vida, exvotos, así como elementos relacionados con las fiestas religiosas, las calacas (calaveras) y los alfeñiques, curiosas piezas en azúcar, unos dulces típicos de México, que se degustan en el Día de los Muertos [fig. 11].11 Hay que destacar también las cerámicas de México procedentes de diversos centros productores, como las de Talavera en Puebla, Guerrero, Tonalá, Jalisco, Guadalajara, Ocumicho, etc. Las deliciosas terracotas guatemaltecas, para el Belén, representando músicos, tejedores o peinadoras, son eco de quehaceres cotidianos del pueblo sencillo [figs. 12 y 13]. Las máscaras, otra muestra de la América festiva y ceremonial, están ampliamente representadas Guatemala, México: demonios, jaguares, personajes diversos, llenos de colorido y reminiscencias de un pasado prehispánico [fig. 14]. Los tejidos. Se conserva una importante colección de indumentària popular, destacando la colección de molas, típicas blusas femeninas de Panamá, así como otros tipos, como los huipiles guatemaltecos [fig. 15]. 11 Huera, C., «El arte en la América colonial», y «El arte en la América independiente», Historia Universal Salvat, Barcelona, Salvat, 1983, pp. 337-352 y pp. 342-347. Fig. 8. Cerámica decorada y tela de algodón, pintada a mano. Pueblo shipibo-conibo. Amazonia peruana. 148 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 La colección precolombina del Museo Etnológico de Barcelona Breve descripción de las culturas precolombinas Como cualquier cultura, las culturas precolombinas se conocen a través de los cronistas, la recopilación de las tradiciones orales, estudios lingüísticos, la arqueología y la investigación. En una antigua visión etnocéntrica, eran consideradas culturas desarrolladas las de la zona de Mesopotamia, Egipto, China e India, como asentamientos más destacados de las primeras civilizaciones del mundo. En la actualidad podemos decir que la Ciudad Sagrada de Caral-Supe o Norte Chico, en Perú, tiene una antigüedad promedio de 5000 años aproximadamente, según han confirmado 42 fechados radio-carbónicos. La ciudad más antigua de América.12 La ciudad de Caral, tuvo un papel destacado como capital económica de una amplia región, gracias al trabajo de la agricultura, cuyos productos intercambiaba con los pescadores de la Costa, la Sierra y otras poblaciones lejanas. La religión era politeísta, gran número de sus dioses estaban relacionados con la agricultura, el sol, el agua, el fuego, volcanes y el viento. El centro de su religión fue el culto al jaguar-felino representado en las iconografías olmecas y Chavín. Hay animales considerados dioses, como el caimán, sapos, aves y reptiles de la zona. Normalmente, aparecen mezclados entre ellos, cabezas de unos y cuerpos de otros, creando seres mitológicos; sin embargo, en diversas representaciones religiosas tienden a la abstracción. 12 Kauffman, F., Historia y Arte del Perú Antiguo, Lima, Peisa, 2002. Fig. 9. Recipientes de calabaza, con decoración incisa. Huancayo. Perú. Fig. 10. Flauta de pan. Caña y fibra vegetal. Colombia. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 149 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Cuando en el resto de América el desarrollo urbano empieza en el 1500 a.C., Chavín de Huántar es coetánea de la cultura Olmeca. Ambas tuvieron similitudes en todos los medios de producción así como una gran difusión. La organización social Estas sociedades poseían una jerarquización piramidal. A la cabeza se situaban los Chamanes y los Sacerdotes-Dirigentes, quienes cumplían funciones religiosas y a la vez gobernaban al pueblo. Los miembros de la élite se distinguían por el uso de coronas, orejeras, narigueras y collares, elementos que representaban la categoría de quien los utilizaba, encargados del culto felínico que reflejaban creencias complejas, vinculaban a los hombres con los animales, y a los miembros de distintos grupos entre sí. Las figuras de guerreros por una parte y los cautivos con las manos atadas, por otra, dejan entrever la importancia ceremonial que tuvo la guerra en esta sociedad. En segundo lugar los especialistas, que eran artesanos en cualquier tipo de arte, realizaron grandes esculturas en piedra y madera, metalurgia, arte plumario, textiles, ingenios hidráulicos, perfeccionaron las técnicas de regadío para aumentar la producción agrícola de productos como: maíz, papas, frijoles, ajíes y calabazas. Estos especialistas eran mantenidos por el Estado.13 13 Llopis, J. J., Aztecas Mayas e Incas, México, Daimen, 1980, pp. 46-47. Fig. 12. Figura para Belén «Las peinadoras». Terracota policromada. Rabinal (Guatemala). Fig. 11. Cruz con los símbolos de la Pasión. Madera policromada. Ayacucho (Perú). 150 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Fig. 13. Cerámica bruñida. Tonalá. México. Fig. 14. Máscara hecha por los indios huicholes. Madera policromada. San Andrés de Coamiata. (México). Foto 15. Faja de algodón con bordados. San Martín de Sacatepéguez (Guatemala). el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 151 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Finalmente se encontraban los campesinos, que trabajaban la tierra utilizando las técnicas ideadas por los ingenieros. Culto y Funeraria Es importante tener en cuenta, para una correcta lectura e interpretación de estas colecciones que la gran mayoría de las piezas estudiadas en los museos corresponden a ofrendas de tumbas de personajes de alta posición social. Sería similar en la gran mayoría de culturas tratadas. Para estos difuntos se realizaban tumbas muy complejas compuestas de un foso de 30 m. de profundidad, en cuyo fondo se encontraba una Fig. 16. Recipiente ovoide de base plana, decorado con pintura y relieves que representan al dios jaguar, con tres cabezas de llama. Cultura Recuay (Perú) 300-800 d.C. Uso ritual. 152 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 o varias cámaras donde eran enterrados miembros de una misma familia. Junto con los cuerpos se depositaba una gran variedad de objetos a modo de ofrendas, con figurillas de guerreros armados y cuyo fin sería resguardar simbólicamente la tumba [fig. 16]. También se encuentran esculturas cerámicas, como por ejemplo, perros utilizados como emisarios de Xolotl (México) y el perro Calato sin pelo (Perú) divinidades o protectores de la muerte, ofrendas de cerámica, tejidos y objetos de oro y plata. Para el pueblo común los enterramientos se hacían casi en la superficie, el fardo contenía simples telas lisas y pocas o ninguna ofrenda. Los desniveles en riquezas sugieren una sociedad profundamente estratificada. Fig. 17. Cerámica Nazca. Zona sur costera del Perú. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 153 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Artes La cerámica La cerámica sustituyó los antiguos contenedores de materiales perecederos tales como canastos, bolsas de cuero o calabazas. Con ella se consigue una mejora en las condiciones de almacenaje, transporte y posibilita la cocción directa de los alimentos. La cerámica desarrolló técnicas de fabricación, decoración y cocción que permitían una producción a gran escala. Al poder elaborar formas cerradas podían servir como contenedores de grano —maíz—, líquidos y bebidas especiales —chicha o chocolate—. Fig. 18. Recipiente doble (vaso silbador). Uno de los cuerpos es liso, con decoración grabada. El otro representa al dios del maíz. Cultura chimú. 154 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Abundan las figuras modeladas, tales como flora y fauna: perros, vegetales y conchas marinas. Entre las figuras humanas destacaremos las figuras de enanos y jorobados. Son más frecuentes las figuras femeninas en la cultura Chancay. Las decoraciones son diversas, con incisiones, pastillaje, bruñidos y policromía [figs. 17 y 18].14 Los tejidos El material textil cuenta con una larga tradición. Se remonta a 2000 a.C. La materia prima utilizada en los textiles fue la cabuya (enea), totora y caña brava. Fueron empleados en forma de sogas, bolsas de red, trenzas y burdas mantas. Le seguiría para ajuares funerarios, el algodón en sus dos variedades, blanco y marrón, y la lana de camélidos; la lana de llama era usada para gente común, mientras que la lana de alpacas y vicuñas se destinaba a señores, sacerdotes e ídolos. Se elaboraron mantos hechos tanto en algodón como en lana de guanaco. Estos tejidos se bordaban con armoniosos tonos multicolores, así como gasas, tapices, brocados, encajes bordados y telas pintadas. Se crearon diseños estilizados de animales, aves, peces, seres antropomorfos y variedad de dibujos geométricos [fig. 19]. El arte plumario En las prendas se manifiesta el gusto estético por el color; se usaron en mantas, camisas, penachos, abanicos y sombrillas para preservar del sol a los personajes conducidos en andas. El desarrollo del color es mucho 14 Una breve síntesis de las piezas expuestas en el Museo en Tous Mata, M., «El món prehispànic », en Ètnic..., op. cit., pp. 86-95 (incluye imágenes y bibliografía). Fig. 19. Tejido precolombino. Procede de Chan-Chan, cultura Chimú. Perú. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 155 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 más avanzado que en la cerámica. Las combinaciones e impresiones que causan sus colores en la manufactura de mantos son notables. Las plumas eran insertadas en un hilo principal que luego era cosido sobre la tela. En sus mantos, la iconografía representaba peces, felinos, monos y aves. Los brillantes tonos de las plumas empleadas señalan su origen selvático, por lo cual deducimos que existió un trueque a lo largo y ancho del país entre la selva, la sierra y la costa. La Metalurgia surgió sin ninguna influencia proveniente del Viejo Mundo, tiene una gran antigüedad y sus artífices lograron las más variadas técnicas y aleaciones. En toda la costa existieron expertos plateros los cuales realizaron grandes objetos suntuarios, vajillas personales de oro y plata, para rey-sacerdote como agujas, hachas, cascabeles, narigueras, mascarones y orejeras [fig. 20].15 Trabajo en piedra En cualquier cultura se ha trabajado la piedra para diferentes usos, defensa en un ataque, mazas para moler el grano para elementos votivos y de culto y en la técnica de la momificación. Culturas La cultura Maya La cultura Maya clásica es, sin duda la cultura más célebre de Mesoamérica y quizá de toda la América Prehispánica.16 Se desarrolló en el Lago Atitlán, enclavado en la actual Guatemala que se extendió hasta el extremo de la península del Yucatán, en México y por diversas áreas de Honduras, Belice y el Salvador en el período Clásico. Podemos diferenciar tres grandes épocas: 1. La Formativa o preclásico (1500 aC. a 250 d.C) 2. La Clásica (250 a 900 d.C.) 3. La Postclásica, finalizó con la llegada de los españoles. Los Mayas construyeron templos piramidales. Se levantaron monumentos pétreos, como altares y estelas ornamentados con una iconografía 15 Ramos Gómez, L. J. y Blasco Bosqued, C., Culturas clásicas prehispánicas: las raíces de la América Indígena, Madrid, Anaya, 1988, pp. 38-39. 16 Una visión global de esta cultura en Grube, N. (ed.), Los mayas. Una civilización milenaria, Colonia, Köneman, 2000. 156 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 conteniendo elementos como el árbol de la vida, serpientes celestes, alcanzaron en la astronomía y matemáticas las cimas más altas, desarrollando un complejo sistema de datación conocido como cuenta larga. La Maya fue la única cultura americana que consiguió establecer una verdadera escritura basada en ideogramas y signos fonéticos y silábicos, con cerca de ochocientos signos, sin haberse descifrado del todo. También investigaron sobre el fenómeno del tiempo, que era visto como una serie de factores concluyentes que podían repetirse cíclicamente como los movimientos de los cuerpos celestes, por esa razón se desarrolló un complejo sistema de datación contando con los dos calendarios Fig. 20. Máscara y exvotos funerarios. Oro laminado y repujado. Cultura Chimú (Perú). el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 157 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 mesoamericanos —el ritual de 260 días y el solar de 365 días— en el que relacionaban el día de la fecha con el año cero. Se emplearon una serie de productos, bienes y símbolos cuyo uso quedó reservado a las élites o a determinados cargos. Los sacerdotes encabezaron el grupo e impusieron sus modos y apetencias; los centros ceremoniales donde residían estos dirigentes se desarrollaron merced al tributo común, quienes entregaban su esfuerzo en razón del marco socio-religioso en el que estaban integrados. Como lo demuestra la gran dispersión de bienes y objetos. Estos centros ceremoniales parecen ser los símbolos de extensas áreas rurales y caracterizadas por edificaciones comunitarias, calzadas y muros defensivos. Por tanto podemos decir que la cultura Maya fue una sociedad jerarquizada y depositaria de unos valores propios, basados en una ética de corte político-religioso, fruto del extraordinario crecimiento cultural. En el período clásico 250-900 d.C. se origina el máximo crecimiento de los centros ceremoniales y de la élite reinante. Las rivalidades intercentros condujeron a un gran incremento en la actividad bélica, con las secuelas de aprisionamiento, saqueos, destrucción de cosechas, traslados, entrada de mercenarios y muertos. Los cambios climáticos más los elementos citados propiciaron el deterioro y la quiebra del sistema Maya en la zona sur [fig. 21]. La cultura inca Su cronología se inició con Manco Càpac (1300-1550 d.C) y finaliza con el abandono de la ciudad de Machu Picchu. Esta cultura tuvo como centro la ciudad de Cuzco. La gran expansión inca comienza con la conquista de Cajamarca y del reino Chimú. Los incas se consolidaron como Imperio en el territorio comprendido entre Junín y el Lago Titicaca en la sierra central y sur, Cajamarca y el reino de Chimú, alcanzando Pasto por el Norte y el río Maule por el sur, teniendo como límite oriental los Andes y la selva.17 Aprovechando los conocimientos que durante milenios habían adquirido culturas anteriores, el gobierno de los incas obtuvo con su extraordinaria organización la construcción de acequias, canales, caminos y depósitos, así como el aumento y mejor aprovechamiento de la producción agrícola, destinado todo esto a obtener un buen nivel de vida. 17 Alcina, J., Las claves del arte precolombino», Barcelona, Editorial Ariel, 1988, pp. 51-52. También de este autor, Arte Precolombino, col. «Historia del Arte Hispanoamericano», 1, Madrid, Editorial Alhambra, 1987, 299 pp. 158 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 En la cerámica, una de las formas más características es la botella o aríbalo, de cuerpo ovoide, gollete con la boca abocinada, base cónica, asa en el cuerpo y orejas en el borde del gollete [fig. 22]. En el territorio del reino Chimú, persiste el asa estribo, pero con el gollete expandido y de color negro por la cocción en horno cerrado. Toda la decoración es muy abstracta y simplificada, llegando a dibujos casi geométricos, mostrando a veces plantas, serpientes y aves. El arte textil, en todas las técnicas conocidas hasta el mo- Fig. 22. Aríbalo. Para contener chicha. Cultura Inca. Perú. Fig. 21. Urna-incensario de cerámica relacionado con la divinidad. Sociedad maya quiché. Guatemala. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 159 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 mento, muestra la misma decoración que la cerámica, pero hecha con más rigor y uniformidad. Los muros del Cuzco, el templo de Coricancha, las ciudadelas de Ollantaytambo y Machu Picchu así como la fortaleza de Sacsayhuamán, que en quechua significa Halcón saciado, son obras maestras de arquitectura incaica. La cerámica constituyó la fuerza motriz que aceleró los cambios sociales llevados a cabo en sociedades pre-urbanas. Una vez asimilada la cerámica en comunidades más complejas y con sistemas ideológicos más desarrollados, surgirían las decoraciones textiles en las primeras vasijas y pasaría a ser un instrumento de acceso al conocimiento cultural. El Museo Etnológico de Barcelona conserva un fondo muy importante de textiles y cerámica de las culturas citadas. Constituyen parte de los ajuares de los fardos funerarios de estos milenarios pueblos. A continuación relacionamos una selección de las piezas más destacadas y variadas del fondo precolombino [fig. 23]. Inventario [fig. 24]18 México Teotihuacan piezas de cerámica 142. Tehotihuacan piezas de obsidiana 26. Tolteca piezas cerámica 6 Azteca piezas cerámica 3 de piedra1. Mixteca piezas cerámica 5. Maya piezas 2. Nayarit piezas 7 Tarascos 341 Códice Troano 1 Total 533 Guatemala Maya cerámica 51 Jade 1 Lítica 17 Piedra 31 Total: 100 18 Documentos primarios, Expedientes MEB. 160 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Fig. 24. Muestra de acondicionamiento de piezas precolombinas. Fig. 23. Chocolatera, uso ritual con decoración de saurios. Cultura Diquis. Costa Rica. el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 161 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 El Salvador Cultura Maya: 42 Piezas Líticas 9 Piezas de piedra 2 Total: 53 Nicaragua Gran Nicoya Cerámica 46 Lítica 5 Piedra 1 Total: 52 Costa Rica Guanacaste-Nicoya Cerámica 38 Jade 17 Piedras 7 Cultura Diquis Cerámica 12 Lítica 14 Piedras 3 Total: 91 Puerto Rico Cultura Taina Cerámica 27 Lítica 1 Concha 1 Total: 29 Venezuela Cerámica 9 Concha 2 Total: 11 Colombia Cultura Quimbaya: ceramica 9 Cultura Muïsca: cerámica 10 Total: 19 Ecuador Paleoindio: obsidiana, piezas 7 162 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 Cultura Chorrera cerámica 4 Cultura Machalilla cerámica 3 Cultura Valdivia cerámica 9 Cultura de Bahía cerámica 34 Cultura de Cerro Narrío cerámica 2 y Piedras 7 Cultura Cojimíes cerámica 21 Cultura de Guangala cerámica 26 y Conchas 17 Cultura de Jama Coaque cerámica 57 Cultura de Tumaco-Tolita cerámica 160 Cultura de Upano cerámica 13 obsidiana 7 Cultura de Atacames cerámica 23 Cultura de Cañarí cerámica 32 Cultura de Chirije cerámica 41 Cultura Manta cerámica 108 piedras 8 Cultura de Milagro Quevedo cobre 87 Cultura de Panzaleo cerámica 53 Cultura de Punáe cerámica 41 Cultura de Torteros cerámica 349 Total: 1109 Perú Cultura Paracas cerámica 15, Tejidos 2 Cultura Virú cerámica 13 Cultura Nazca cerámica 36 Cultura Moche cerámica 18 y Madera 3 Cultura Recuay cerámica 16 Cultura Chimú cerámica 69, oro 19, spondylus 8, tejidos 8 Cultura Lambayeque cerámica 15 Cultura Chancay cerámica 45, tejidos 7 Cultura Inca cerámica 18 cobre 28 madera 2 y piedra 6 Total: 328 Brasil Macumba 16 Witolo 6 Total: 22 Bolivia Cultura Tihuanaco-Nazca 11 Total: 11 el muse o etn ológic o de barce lona y sus colecci ones americanas 163 Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498 El fondo americanista de la biblioteca del Museo Etnológico de Barcelona El Museo dispone en su biblioteca, creada en 1953, de más de 40.000 volúmenes y de una extensa bibliografía americanista, compuesta de unos 15.000 volúmenes, lo que representa un tercio del total. Con las primeras colecciones arqueológicas de la costa ecuatoriana que ingresan en el Museo, llega al mismo tiempo la documentación bibliogràfica correspondiente. Se trata de libros de Marshall H. Saville, Max Uhle, Raoul d’Harcourt i de Teodoro Wolf. Como corresponde a sus colecciones, el fondo bibliogràfico sobre América es uno de los más importantes. En los presupuestos para las expediciones siempre hubo un apartado para poder adquirir libros relacionados con los paises visitados. En las mismas expediciones, como por ejemplo México y Perú, se adquirieron libros muy interesantes y difíciles de adquirir fuera del país de origen. Las áreas geográficas representadas son el área andina, México (el conjunto más importante, destacando los facsímiles de códices), América Central, Caribe, Venezuela, Brasil, Argentina, con obras sobre antropología, etnología, arqueología, arte, etc. También, aunque en menor proporción disponemos de libros sobre América del Norte. Hay que remarcar, por el interés específico que tienen para los investigadores, la biblioteca americanista del prehistoriador Dr. Lluís Pericot, (900 libros y 1.200 separatas sobre arqueología y prehistoria de América) adquirida en 1981, así como la biblioteca y archivo personal del Profesor Alcina Franch, catedrático de arqueología americana de la Universidad Complutense de Madrid,19 con un fondo de 10.000 volúmenes y que representa más de medio siglo de estudios sobre América precolombina, adquirida en 1997. Consta de unos 6.000 ejemplares sobre América. Con su incorporación, nuestra biblioteca se convirtió, en una de las más importantes del estado español sobre americanismo. A partir del 2008, el Museo ha podido incrementar y actualizar notablemente el fondo bibliográfico, con las últimas novedades aparecidas sobre América. 19 Sobre el profesor José Alcina, véase el monográfico que le dedicó la revista Anthropos, 68, Barcelona, Editorial Anthropos, 1987, 64 pp. 164 jose p forn és garc ía-júlia pére z hern ánde z-marisa azón mas oliver Artigrama, núm. 24, 2009, pp. 135-164. ISSN: 0213-1498

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